Juan Ignacio Navas: «La banca ha incumplido normas»

El periódico Canarias7 entrevista a Juan Ignacio Navas, socio-director del bufete Navas & Cusí, especializado en derecho bancario y de mercado financiero, a propósito de los cursos de formación que ofrece sobre regulación del mercado de valores, swaps, participaciones preferentes y bonos convertibles los próximos 1 y 2 de marzo en el Colegio de Abogados de las Palmas y la Cámara de Comercio de Tenerife, respectivamente.

Miles de pequeños inversores españoles se encuentran actualmente atrapados por una serie de productos financieros que han reducido de forma considerable sus ahorros, en algunos casos de toda la vida. Los swaps (cobertura de tipos), las participaciones preferentes y los bonos convertibles son el problema. ¿Cuál está afectando más a las familias españolas?
—Todos son productos sometidos al control del derecho del mercado de valores. En cuanto a las demandas que acumulan, es algo cíclico. Empezaron con los swaps, que hay 500 sentencias contra entidades financieras; ahora están comenzando las preferentes, que se estima que hay 700.000 personas afectadas en España y luego vendrán los bonos convertibles, que es lo siguiente. Lo veremos  a partir de octubre. Es un público bastante amplio. Es la historia de una serie de despropósitos, de cosas que no se han hecho bien.

Los swaps son las cláusulas abusivas impuestas por algunas entidades sobre los créditos. Las participaciones preferentes son un producto de inversión que se vendió como seguro pero que, sin embargo, es de alto riesgo, con una rentabilidad no garantizada y sujeta al mercado secundario y además con carácter perpetuo. ¿En qué consisten los bonos convertibles?
—Eran inversiones que daban un bono o cupón de renta fija que se recuperaba al final de la inversión. A finales de 2007 cambia y se convierten en acciones. El problema es que a fecha de hoy ya han perdido un 68%-70% y cuando llegue su vencimiento, en octubre, estará en niveles similares. Las pérdidas van a ser tremendas. Al final, lo que se vende como un producto seguro es de alto riesgo y de renta variable.

Al conocer la existencia de estos productos da la sensación de que el inversor está completamente desprotegido.
—El invesor está protegido como se evidencia en los fallos que están haciendo los tribunales, a favor de ellos de forma mayoritaria. Si se cometen prácticas equivocadas por las entidades financieras está habiendo una corrección en los tribunales, que están obligando a indemnizar.

También uno se pregunta donde está el Banco de España que no prohíbe este tipo de prácticas que se asemejan mucho a un fraude?
—El Banco de España tiene potestad de vigilancia y sanción pero no de obligar. Los contratos se hacen o deshacen por mutuo acuerdo o en los tribunales. El Banco de España no tiene facultad de resolución. Lo único que puede hacer es sancionar de forma ejemplarizante dichas prácticas. Ha habido alguna sanción pero debería ser más duro.

Con todo esto lo único que queda al pequeño inversor es no fiarse de ninguna entidad financiera, ¿no?
—Lo que debe hacer es asesorarse con asesores externos. Algo que no sucede en este país, donde las personas hasta ahora han tenido una confianza ciega sobre el banco. Hay países como Gran Bretaña donde el 80% son asesores externos y aquí, debe haber cultura de consultar de forma externa, independiente. Y también ser cauto y lógico. A raíz de esto habrá gente que perderá la confianza en el banco y otros lo mantendrán, pero desde luego, todos irán con más cuidado.

¿Qué ha sucedido en las entidades financieras españolas para poner a la venta este tipo de productos financieros y comercializarlos entre sus clientes sin suficiente información y claridad?
—Lo que ha sucedido es que dejaron el mercado tradicional y quisieron intermediar en el mercado de valores por cuestiones de rentabilidad. Viendo lo visto, las cosas no se han hecho bien. Entraron en un mercado que no era el suyo y suceden una serie de cosas que van en perjuicio de los inversionistas.

¿A qué se refiere cuando dice que se hicieron cosas que no estaban bien?
—Digamos que las conductas no coinciden con la legislación del mercado de valores. Ahora bien, le quitaría intencionalidad. Sencillamente, no se ha sabido hacer. Ni ellos eran conscientes de lo que hacian. Fue una falta de previsión. Y fallaron mucho al no concienciar de los riesgos ante la posibilidad de que no se hiciera la inversión.

Claro, pero es es un engaño.
—Eso es un incumplimiento de la normativa del mercado de valores. Lo que ha sucedido aquí ha pasado en otros países, aunque aquí con más incidencia judicial.

¿Qué recomendación haría a una persona que vaya a su banco y se entere de que ha metido su dinero en algo que no sabía y está perdiendo su capital?
—Que acuda a un abogado especialista para ver lo qué está sucediendo y qué puede hacer.

¿Y una persona que vaya al banco a contratar algún producto para poner su dinero?
—Que acuda a un asesor externo e independiente y pregunte y se fíe más de éste que de lo que le diga el banco.